Un pendrive en mi bolsillo
Con mi libro esotérico, una revista de variedades, la libreta de anotaciones callejeras y un pendrive virgen, escucho mi bitácora hundirse en la monotonía… como si fuera el anuncio final de un principio que nunca estuvo claro. Puedo ver su transformación… como una mujer que se va y otra que llega, desesperado trato de pensar como será esta vez: ¿deberé ser un poco mas preciso? o por el contrario, ¿seguiré divagando a través de la sucias calles de esta ciudad?
Enciendo un cigarrillo y reflexiono…
“Estoy de vacaciones de la universidad… ahora tengo mas tiempo para leer, escribir una que otra cosa pero… ¿por donde empiezo? Si, de bolas, he anotado muchos temas y tengo muchos manuscritos de varios ensayos que quiero desarrollar pero… coño…”
Ahí esta una y otra vez esa incapacidad, ese deterioro de las ideas… y es por ello que necesito un cambio, una nueva estrategia, una mujer nueva, un abecedario alternativo…
Creo que necesito una torre de lanzamiento…
Marzo 8, 2009 a 4:18 am
pues…a buscarla!!!
Marzo 9, 2009 a 6:25 am
y si no la encuentras… habrá que construirla!
Marzo 18, 2009 a 4:17 am
y entonces llegué yo…
besito.
Marzo 18, 2009 a 7:56 pm
los cabos cañaberales abundan,
debajo de las baldozas
Marzo 19, 2009 a 10:27 pm
Muy buen texto… como lo relataste, como lo contaste… Y concuerdo con lo que dice jjoorrggee
Marzo 30, 2009 a 5:06 am
Vila-Matas, Battelby y compañía, búsquele mi hermano